
Ciudad
Romana de Tarraco (actual Tarragona)
El primer asentamiento romano en la zona es un campamento militar
cuyo objetivo es asegurar la conquista de la península ibérica.
Poco a poco, este asentamiento militar irá adquiriendo importancia.

Durante los
años 26-25 a.C., Tarraco se consolida como la capital de
la Hispania Citerior Tarraconensis, y recibe un fuerte impulso urbanístico.
Se mejoran sus servicios e infraestructuras. Durante los siglos
I y II d.C., la ciudad sigue creciendo y se consolida.
Cuenta con importantes
edificios como el foro provincial, el circo, el anfiteatro, el acueducto,
el teatro y numerosas viviendas residenciales.
Será
en el siglo V, con las incursiones visigodas, cuando comienza la
caída del imperio romano y la ciudad entra en declive.
Principales
restos romanos
Murallas
El asentamiento
militar fue el origen de la ciudad de Tarraco. Poco después
de establecerse en el lugar, durante el siglo III a.C., comenzó
la construcción de la muralla, como sistema defensivo. Se
compone de dos muros de grandes sillares rellenos de escombro y
piedras.
En
ellos, se abrieron puertas y pequeños accesos adintelados
y se levantaron una serie de torres defensivas en los puntos más
vulnerables, como la torre de Minerva, la del Cabiscol y la del
Arzobispo, que todavía se conservan, aunque han sufrido numerosas
modificaciones.
Durante el siglo
II a. C. la muralla se transforma, se amplia su perímetro,
su altura y su grosor.
Foro
provincial
El Forum provincial
se construyó en época del emperador Vespasiano, en
torno al año 73 d.C. Su función era ser el centro
administrativo desde donde se dirigía la provincia desde
el punto de vista político y económico.
Se situó
en la parte más alta de la ciudad, sobre dos terrazas, aprovechando
el desnivel del terreno. En la terraza superior se encuentra el
recinto de culto imperial, que estaba formado por una plaza rectangular
rodeada por un pórtico de columnas con capiteles compuestos
y, al fondo, el templo de culto imperial.
A través
de una escalinata se accede a la segunda terraza, donde está
la plaza del Foro Provincial. Cuenta con dos torres en sus extremos
que alojan las escaleras que permitían la comunicación
de la ciudad baja con el Foro provincial.
Más tarde,
se completó el conjunto con el circo.
Circo
El circo era
el edificio donde se disputaban las carreras de carros y caballos,
un espectáculo de gran popularidad en el mundo romano.
Se erigió
durante el reinado de Domiciano, a finales del siglo I d.C., dentro
de las murallas de la ciudad y al lado del foro, algo poco frecuente
debido al tamaño de los circos. Por este motivo, su tamaño
no era excesivo, tenía una forma alargada, con unos 325 metros
de largo y 115 de ancho. Se calcula que tenía una capacidad
para 30.000 espectadores y se levantó sobre potentes bóvedas
de cemento.
La arena era el espacio donde se desarrollaba el espectáculo.
Estaba dividida por la spina y separada de las gradas por un muro
(el podium), cuya función era proteger a los espectadores
en caso de hubiera algún accidente durante el espectáculo.

El lado corto
del lateral oeste era punto de salida de los carros. Aquí
estaba la entrada principal. En el lateral contrario, se disponía
la tribuna de los jueces de las carreras y la salida para los participantes
heridos. Y en los otros dos laterales largos, las gradas.
Anfiteatro
(Finales del siglo I o principios del siglo II)
Era el lugar
donde se celebraban las luchas de gladiadores con fieras. Se ubicó
en las afueras de las murallas, cerca del mar, y se aprovechó
la inclinación del terreno para construir el graderío.
Una parte se excavó directamente sobre la roca y la otra,
se sustentó con arcos y bóvedas de hormigón.

Tiene planta
elíptica y un aforo de 15.000 espectadores. La arena contaba
con fosa bestiario y estaba separada del graderío por un
podium recubierto con placas de mármol.
En el año
259, el obispo cristiano Fructuoso y sus dos diáconos, Augurio
y Eulogio, fueron quemados vivos en la arena del Anfiteatro. En
el siglo VI se construyó allí una basílica
dedicada a estos mártires, sobre la que se levantó
en el siglo XII la iglesia medieval de Santa María del Miracle.
Teatro
(siglo I)
Su ubicación
también está determinada por la orografía del
terreno, ya que aprovecha el desnivel suelo para la colocación
de las gradas.
Se conservan
pocos restos y se cree que en el siglo II empezó su declive,
ya que la población prefería los espectáculos
del circo y del anfiteatro. En el siglo III sufrió un incendio
que terminó por completo con las representaciones.
Acueducto
de les Ferreres o Puente del Diablo
Data de la época
del emperador Augusto y su finalidad era abastecer de agua a la
ciudad de Tarraco.
En época
romana Tarraco contó con dos acueductos. Uno recogía
el agua del río Gaià y otro del río Francolí.
Se intentaba aprovechar la pendiente natural del terreno, pero en
ocasiones no era posible, como en este caso, por lo que se realizaron
canalizaciones y acueductos.
El acueducto
de les Ferreres está formado por dos órdenes de arquerías
y sobre la última se sitúa la conducción (el
specus), entre dos paredes de mampostería. También
se le conoce como el Puente del Diablo, aunque éste es solo
un fragmento de la canalización.

Se conservan
también la Torre de Los Escipiones, que es un monumento funerario
propiedad de una gran familia y la Villa romana de Els Munts, que
es una gran vivienda residencial de los gobernadores romanos de
Tarraco. Situada en el campo, estaba dotada con termas, patios porticados,
multitud de habitaciones y dependencias, todas ellas decoradas con
mosaicos y mármoles.
(Autor
del artículo/colaborador de ArtEEspañA:
José Manuel Tomé)