
Claudio
Coello. Biografía
y obra
Introducción
a la biografía y obra de Claudio Coello
Claudio Coello
es uno de los principales representantes de la escuela barroca
madrileña. Nació en Madrid en 1642, en
una familia de origen portugués. Su padre, que era broncista,
lo llevó al taller de Francisco Rizi, pintor de la escuela
madrileña, para que le enseñara la técnica
del dibujo y poder usarlo luego en su trabajo como broncista. Pero
sus cualidades para la pintura hicieron que continuara su aprendizaje
como pintor.

Con él
aprendió el lenguaje del barroco decorativo, basado en una
concepción dinámica y escenográfica, con gran
riqueza de color y una ejecución suelta y vibrante. Más
tarde viajó a Italia, recibiendo el influjo de los pintores
italianos de la época, como se percibe en su primer lienzo
conocido, Jesús a la puerta del Templo.
La
pintura de Coello presenta un espléndido colorismo, aprendido
durante su estancia en Italia y a través del estudio de los
venecianos. Recibió, además, la influencia de Rubens
y de Velázquez, a quien debe su especial habilidad para captar
la atmósfera y la perspectiva espacial. Sus composiciones
se caracterizan por la presencia de un gran número de personajes.
En su producción
destaca la pintura religiosa y las decoraciones murales y, a partir
de 1683, cuando es nombrado pintor del Rey, realizará numerosos
retratos, en especial de Carlos II.
Obra
de Claudio Coello
La Sagrada
Forma
La obra fue
realizada para conmemorar el acto de arrepentimiento de Carlos II
y su junta de gobierno ante la Sagrada Forma de Gorkum, en el altar
de la sacristía de El Escorial en 1684.
Se trata de
un magnífico ejemplo de solución espacial, utilizando
el lenguaje teatral e ilusionista del barroco. Es una escena religiosa
y a la vez cortesana. Supone un magnífico conjunto de retratos,
estando representados los principales personajes de la corte: Carlos
II arrodillado en oración ante la Sagrada Forma, el Duque
de Medinaceli, el Duque de Pastrana, el Conde de Baños o
el Marqués de Puebla. Los rostros y toda la escena están
tratados con gran realismo, a ello también contribuyen los
accesorios que introduce: candelabros, las telas, los bordados,
las alfombras, etc.
Retrato Carlos
II
Se aprecia la
influencia de Velázquez. La pincelada es rápida y
empastada, destacando los toques de luz que aplica en la armadura.
Resulta significativa la expresividad del rostro de don Carlos.
Padre Cabanillas
El padre Cabanillas,
amigo del pintor, aparece en un primer plano, con una sonrisa muy
leve y mirada franca. El esquema compositivo es simple, basado en
el triángulo formado por la figura del modelo, con el horizonte
tras él y una masa arbórea a su izquierda para dar
solidez a la estructura. No hay ningún efecto de luz, la
gama cromática es sencilla, con variaciones de marrones y
verdes.
Sagrada Familia
Es una escena
de gran dinamismo. Están presentes la Virgen, San José,
el Niño y la familia de San Juan Bautista, acompañados
por el cordero que simboliza la Pasión. También hay
un coro de ángeles adultos con instrumentos musicales. El
rey francés, con gesto de arrodillarse ante el Niño,
abandonada su corona y su cetro y ofrece su espada.
El protagonista de la escena es el Niño Jesús, ya
que todos los personajes forman un círculo alrededor de él
y aparece destacado por un foco de luz propio.
San Antonio de Papua
Claudio Coello
muestra el momento en el que se le aparece la Virgen al santo, en
su habitación, para entregarle al Niño Jesús.
El santo está semiarrodillado sobre un escalón y sobre
un libro que sostiene en sus manos se posa el Niño Jesús.
La iluminación incide sobre ambas figuras, dejando el resto
en penumbra. Los pliegues del hábito están perfectamente
trazados, con un estilo minucioso y preciso, siguiendo a Rubens
y la escuela veneciana.
San Francisco
de Asís
El santo, con
el hábito franciscano, sostiene un crucifijo sobre el que
apoya la cabeza. A sus pies hay un libro cerrado y sobre él,
una calavera. La figura del santo está tratada con gran monumentalidad
escultórica y sus manos, el rostro y los pliegues de su vestimenta
con naturalismo.
La pincelada detallista demuestra la influencia de Rubens y de la
escuela veneciana, que son una constante a lo largo de su trayectoria.
Triunfo de
San Agustín
Es un cuadro
de gran tamaño. En él se aprecian las características
típicas del artista: un eje diagonal para ordenar las figuras
y una escenografía teatral de arquitectura clásica
que actúa como fondo en el cual tiene lugar la acción.
En las decoraciones
murales trabajó con dos artistas que se habían formado
en Italia. Uno es Sebastián Muñoz, que le ayudó
en la decoración de la iglesia de la Mantería de Zaragoza
y el otro, es José Jiménez Donoso, que colabora en
las decoraciones de la capilla del Sagrario de la catedral de Toledo.
En los últimos
años de su vida, fue desplazado del gran proyecto decorativo
para El Escorial por el italiano Lucas Jordán, ya que durante
el siglo XVIII, era habitual que los reyes encargaran estos trabajos
a artistas extranjeros. Finalmente, murió en 1693.
