
Jacopo
Robusti, El Tintoretto. Biografía y obra
Introducción
a la figura de El Tintoretto (1518-1594)
"El
dibujo, de Miguel Ángel, y el color, de Tiziano" será
el particular mantra artístico del pintor Jacopo Robusti,
más conocido por El Tintoretto, quien, junto con el Veronés
y el ya mencionado Tiziano, completará la tríada de
maestros venecianos destacados del siglo XVI.
Adivinable es
su inclinación al dramatismo miguelangelesco en el lema que
encaminó su obra a lo largo de su vida, así como el
gusto por el dibujo y el color. Sus detractores contemporáneos,
sin embargo, aseguraron que no llegaba a alcanzar en maestría
a ninguno de los dos pintores que le sirvieron de "guía",
además de que le habrán de reprochar sus artimañas
para conseguir encargos y los "homenajes" a otros maestros,
claro eufemismo de plagio.
Y puede que
efectivamente no fuera tan diestro como Tiziano o Miguel Ángel,
pero no es posible obviar la capacidad de Tintoretto para las composiciones
complejas, el dominio de las perspectivas y escorzos y una clara
predisposición al patetismo colorista, pleno de claroscuros,
que anuncian de forma clara ya los comienzos de una nueva concepción
artística pre-barroca (se ha llegado a decir que con él
"concluye el Renacimiento en Venecia").
Biografía
de Jacopo Robusti El Tintoretto
En 1518 (fecha
aceptada actualmente y deducida de su partida de defunción)
nace en Venecia Jacopo Robusti, hijo de Giovanni Battista Robusti,
tintorero de paños, característica que le valdrá,
junto con su pequeña estatura, el apodo de "el tintorello"o
"tintoretto".
Existe
escasa información de los comienzos de la vida de Jacopo,
conociéndose tan sólo lo que de él refiere
Carlo Ridolfi.
Pudo haber pasado
una breve estancia aprendiendo en el taller del maestro Tiziano,
de donde, cuenta la leyenda, fue expulsado debido a los celos del
pintor (teoría considerada hoy día poco plausible
puesto que, en estos años, Tiziano era ya un artista consagrado
sin motivo para sentirse amenazado por el joven Jacopo).
Aunque se desconoce
dónde habría completado su aprendizaje en Venecia,
en 1539 aparece como testigo en un testamento bajo el título
de "maestro pintor", datando de 1540 su primer trabajo
fechado (una Sagrada Conversación), firmando "Jachobus".
La similitud de algunos personajes de la obra con ciertas composiciones
de Miguel Ángel han hecho suponer que, tal vez, Tintoretto
habría podido realizar un breve viaje a Roma en estas fechas,
dado que se ha considerado que el conocimiento que poseía
de la pintura del maestro tan sólo lo podría haber
adquirido con una contemplación directa y no mediante copias.
De estos primeros
años datan algunas atribuciones, así como algunas
otras Sagradas Conversaciones y Madonnas, además de la colaboración
de Tintoretto con Andrea Schiavone en la decoración de un
techo del palacio del conde Pisani di Paterniano (entre 1540 y 1545).
Será
sin embargo la obra Milagro del esclavo (1548) la que le otorgue
fama. Encargada por Marco Episcopi, guardián mayor de la
Scuola de San Marcos (con cuya hija se desposará Tintoretto
hacia 1553), será la primera de una serie posterior, compuesta
por tres telas más, dedicada a los milagros del santo y el
inicio de una serie de encargos provenientes de diversas iglesias,
como San Marziale o San Rocco (iglesia a la cual estará destinada
buena parte de su producción futura).
Se sabe también
que por estas mismas fechas (sobre 1545-50) debió de realizar
por encargo de Pietro Arentino dos decoraciones para techo con escenas
mitológicas, por desgracia hoy día perdidas, además
de diversos cuadros de altar para otros clientes y su famosísimo
Lavatorio.

Entre 1550 y
1553 trabaja en una serie dedicada a episodios del Génesis
para la Scuola della Santissima Trinità, donde se puede observar
una espléndida ejecución paisajística y el
inicio de una serie de procedimientos que facilitan la comprensión
del desarrollo observado en algunas de sus obras posteriores. Es
en estos años cuando realizará además la magnífica
Presentación de la Virgen (1551-1552), en la cual la composición
del espacio y la perspectiva de la monumental arquitectura protagonista
dominan por completo el cuadro, definido por Vasari en su momento
como "la mejor obra de Tintoretto".
Son estos años
prolíficos para Tintoretto y su taller, en los cuales los
encargos destinados a iglesias y palacios se suceden: la iglesia
de la Madonna dell'Orto, el Palacio de los Carmelengos o la Iglesia
de los Crociferi (para la cual pintará la polémica
Asunción "robada" al Veronés) se suceden
en la lista de trabajos realizados por Jacopo, en la que hay que
incluir además diversos retratos y escenas mitológicas,
algunas de las cuales han llegado a ser hoy día mundialmente
famosas y profusamente reproducidas, tal y como sucede con Susana
y los viejos.
Hacia 1564 comienza
su colaboración en la Scuola di San Rocco, colaboración
que posee detrás de sí una historia que pone de manifiesto
la ambición e ingenio de Jacopo: en vez de enseñar
sus dibujos preparatorios, como el resto de los artistas convocados
a concurso, Tintoretto habría colocado directamente su obra
en la pared casi regalándola, determinando que los cofrades
le encargasen también las posteriores decoraciones. De esta
manera Tintoretto trabajará en la Scuola, decorando las diversas
salas que la componían, hasta unos años antes de su
muerte en 1594 (aunque no se verá absorbido por esta obra
en su totalidad sino que continuará haciéndose cargo
de trabajos diversos a lo largo de estos años, siendo el
último de ellos el Juicio Final para el Palacio del Dux).
Principales
obras de El Tintoretto
La producción
de Jacopo Robusti el Tintoretto, marcada por un fuerte manierismo,
es ingente, como la de Tiziano, aunque es en las obras realizadas
para la Scuola de San Rocco donde se puede advertir al Tintoretto
de mayor calidad, algo que no es de extrañar si se tiene
en cuenta que a este proyecto dedicó buena parte de su vida
y sus esfuerzos.
Comenzadas las
decoraciones en 1565, trabajará en toda una serie de lienzos
de diversa temática hasta 1587 (la Crucifixión, Cristo
ante Pilatos, Camino del Calvario, Adoración de los Pastores,
etc.), en los cuales es posible advertir una profunda espiritualidad
no exenta de dramatismo y, en ocasiones, sutil sensibilidad (magnífica
es su Huida a Egipto), pareja de un manierismo libre, rítmico,
complejo y extremadamente convulso, marcado por una comprensión
de la pintura casi autodidacta y una modernización absoluta
de la maniera ejecutada hasta el momento por sus contemporáneos.
